Tema del día

Les estamos proponiendo una profundización

sobre la vocación laical salesiana con el siguiente documento:

CARTA DE IDENTIDAD DE  LA FAMILIA SALESIANA. 

Apuntes de la Carta de Identidad  de la Familia Salesiana  presentada por el Rector Mayor, Don Pascual Chávez 2012

Identidad carismática de la Familia Salesiana:

Es todo lo que se refiere a la misión, al espíritu, a las relaciones, a la formación, a los métodos de educación y evangelización.

Si creemos en la Familia Salesiana, encontraremos el entusiasmo, los recursos interiores y las formas de acción para hacerla crecer en su identidad. Entonces nuestra Familia gozará de gran  vitalidad en la iglesia y en la sociedad.     

Con humilde y gozosa gratitud reconocemos que Don Bosco, por iniciativa de Dios y la materna mediación de María, dio comienzo en la Iglesia a una experiencia original de vida evangélica. El Espíritu plasmó en él un corazón habitado por un gran amor a Dios y a los hermanos, especialmente a los pequeños y pobres, y le hizo de ese modo Padre y Maestro de una multitud de jóvenes, además de Fundador de una extensa Familia espiritual y apostólica.

La caridad pastoral, que encuentra en el Buen Pastor su fuente y su modelo, fue para Don Bosco constante inspiración en la obra de educador y evangelizador, orientando su vida, su oración y el impulso misionero. Con la elección del lema Da mihi animas coetera tolle quiso expresar su pasión por Dios y por los jóvenes, dispuesto a cualquier sacrificio con tal de realizar la misión vislumbrada en el sueño de los nueve años.

El encuentro con María Dominica Mazzarello en 1864 lo convenció para que ampliase las fronteras educativas también a las jóvenes; para esto junto con ella fundó en 1872 el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, dedicadas a una obra educativa realizada con su mismo espíritu.

* Desarrollo de la Familia

Por su estatura de «gran hombre carismático» y de santo, Don Bosco se sitúa con originalidad entre los Fundadores de Institutos de vida consagrada, religiosa y seglar.

Con estupor reconocemos, en efecto, que la semilla inicial ha crecido hasta convertirse en un árbol frondoso donde los Laicos son fermento salesiano en la sociedad, en comunión con la Iglesia.  

El Espíritu de Dios distribuye a los fieles diferentes carismas «para el bien común» (1Cor 12,7). Él está en el origen de una maravillosa variedad de Grupos  que, mientras contribuyen eficazmente a la misión de la Iglesia, la enriquecen con diferentes dones, mostrando de ese modo la multiforme sabiduría de Dios y haciendo visibles las notas características de la misma Iglesia.

La Familia Salesiana es un conjunto de cristianos laicos y consagrados que, con la originalidad de su carisma y de su espíritu, se ponen al servicio de la misión de la Iglesia, especialmente en el ancho mundo de la juventud, de los ambientes populares, de los pobres y de los pueblos aún no evangelizados.

La Familia de Don Bosco, desarrollando una espiritualidad característica de origen carismático, enriquece a todo el Cuerpo de la Iglesia con un modelo de vida cristiana totalmente especial (santidad). Testigo de ello es la numerosa falange de hijos espirituales de Don Bosco ya declarados santos, o en camino de la beatificación y canonización.

Por un nuevo humanismo cristiano

La Familia apostólica de Don Bosco se llama salesiana porque se relaciona con san Francisco de Sales, al que Don Bosco escogió como inspirador y patrono de todo lo que proponía, con su obra y sus escritos, el humanismo cristiano y la metodología de la caridad que correspondían perfectamente a sus íntimas aspiraciones. Es un humanismo que no ignora la debilidad del hombre, sino que se edifica sobre la indestructible confianza en la bondad de la persona, porque es objeto del amor de Dios y llamada por Él a la perfección cristiana, en todas las formas de vida. Humanismo “salesiano” para Don Bosco significaba valorizar todo lo positivo radicado en la vida de las personas, en las realidades creadas, en los acontecimientos de la historia.  

Nuevas formas de solidaridad.

El fenómeno actual de la globalización ha aumentado la dependencia entre las personas y los pueblos en la esfera económica, cultural, política y religiosa; son indudables las oportunidades pero es real también el peligro de traducirse en esas formas de dominio que causan nuevas pobrezas y creciente marginación; pero hay otro modo para interpretar la globalización y es la solidaridad inspirada y guiada por los valores evangélicos.

«No es un sentimiento de vaga compasión o de enternecimiento superficial ante los males de tantas personas cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de comprometerse por el bien común: es decir, por el bien de todos y de cada uno, porque todos somos verdaderamente responsables de todos». Los Grupos de la Familia Salesiana están implicados en ejercer esa solidaridad a través de diversos tipos de intervenciones educativas y apostólicas:                                               

* La educación, que es la forma más alta de solidaridad, si se la toma, se la comprende y se realiza según los criterios que sugiere la asistencia salesiana. Hoy podríamos definirla como «ética del ser prójimo», es decir: intervenciones personalizadas, relaciones de amistad y de confianza, escucha de las esperanzas más profundas de los jóvenes y de los pobres, búsqueda de respuestas posibles y eficaces, acompañamiento fiel.

* El voluntariado  laical, social y misionero, hoy muy difundido entre jóvenes y adultos, que puede ser para algunos auténtica vocación, ya que exige disponibilidad de energías y de tiempo; pone en contacto con los problemas concretos de la gente, compromete a mantener iniciativas de promoción, invita a ejercer la corresponsabilidad, exige educarse en la entrega y el servicio.

*El compromiso social y político, realizado sobre todo por los Grupos de miembros laicales. (Tener en cuenta que laico es un cristiano comprometido con Cristo y con la Iglesia).                                                        

La Familia Salesiana es una Familia apostólica. Los Grupos que la componen son todos sujetos responsables de una misión común, aunque en medida y formas diversas. En virtud de su vocación especial, cada persona que pertenece a los distintos Grupos es una enviada, llamada por tanto a desplegar la misión común según el papel que se le ha confiado, su capacidad y las posibilidades que le son propias.

Formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos» es un proyecto expresado muchas veces por Don Bosco para indicar todo aquello que los jóvenes necesitan para vivir con plenitud su existencia humana y cristiana, fe activa, gracia de Dios, camino de santificación; participación, dinamismo, inserción social y eclesial. La experiencia educativa le sugirió un proyecto y un estilo de intervención especial, condensados por él mismo en el Sistema preventivo, que «se apoya totalmente en la razón, la religión, y el cariño. 

Los miembros de la familia salesiana están llamados además a:

* Vivir el humanismo salesiano que pone en el centro a la persona, cuya dignidad debe tutelarse y promoverse en todas sus expresiones.  

* Dar  sentido a la vida de cada día y  plantear razones de esperanza y perspectivas de futuro para la persona y la sociedad.

 * Asumir el reto de la comunicación social. Don Bosco intuyó la eficacia de la comunicación social y de la Educación dejando  en herencia a su Familia espiritual el cometido de valorarlas como instrumento de crecimiento personal y comunitario, y al mismo tiempo como defensa y promoción de la fe.

Hoy los instrumentos técnicos e informáticos convierten en público lo que antes se consideraba privado, actúan de modo instantáneo e invasor implicando a masas enormes de población y fascinando sobre todo a los jóvenes, provocan cambios en los estilos de pensamiento y de comunicación, difunden propuestas de vida no siempre en línea con un humanismo inspirado en valores cristianos.

Hacer conocer el Sistema preventivo: representa la síntesis de la sabiduría pedagógica de Don Bosco y constituye el mensaje profético que ha dejado a sus herederos y a toda la Iglesia. Es una experiencia espiritual y educativa que se vive sobre la razón, la religión y el cariño.

Razón subraya los valores del humanismo cristiano, como la búsqueda de sentido.

Religión significa dejar sitio a la Gracia que salva, cultivar el deseo de Dios, favorecer el encuentro con Cristo el  Señor.

Cariño expresa la necesidad de que, para mantener una relación educativa eficaz, no sólo se quiera a los jóvenes sino que ellos sientan que se los quiere; es un estilo especial de relaciones y es un querer que despierta las energías del corazón juvenil y las hace madurar hasta la entrega.

Razón, religión y cariño son hoy, más que ayer, elementos indispensables para la acción educativa y fermentos preciosos para dar vida a una sociedad más humana, en respuesta a las expectativas de las nuevas generaciones.

La espiritualidad de la familia salesiana es una comunión que no nace de proyectos humanos, ni coincide con una organización muy perfecta o con técnicas, sino que nace de la caridad pastoral que, suscitada por el Espíritu en el corazón de Don Bosco, lo animó hasta la santidad.

Espiritualidad significa que nuestra vida está guiada por el Espíritu; apostólica significa un dinamismo interior que impulsa al don y al servicio, dando eficacia salvífica a la acción educativa y evangelizadora y unificando toda la existencia en torno a este centro inspirador.

A todos sus discípulos les repite Don Bosco: «La más divina de las cosas divinas es colaborar con Dios en la salvación de las almas, y es un camino seguro de alta santidad».  En los Grupos que educan a adolescentes y jóvenes se convierte en acogida, participación y guía hacia las metas de crecimiento integral.

Evangelizar educando y educar evangelizando es la fórmula ya conocida para expresar la unidad interior de los miembros de la Familia Salesiana, porque no se refiere sólo a la metodología educativa, sino también a la espiritualidad de cada uno y de los Grupos. 

Estar entregados a los jóvenes significa tener el corazón continuamente dirigido hacia ellos, captando sus aspiraciones y deseos, sus problemas y exigencias. Quiere decir también encontrarse con ellos en el punto en que se encuentran en su maduración; pero no sólo para hacerles compañía, sino para llevarlos al punto de la madurez vocacional y profesional  a   que son llamados; para esto los educadores intuyen las energías de bien que los jóvenes llevan en su interior y los sostienen en la fatiga del crecimiento, tanto humano como cristiano, descubriendo con ellos y para ellos caminos posibles de educación.

En la escuela de Don Bosco, quien pertenece a la Familia Salesiana, cultiva en sí algunas actitudes que favorecen la alegría y la comunican a los demás.

La confianza : «En todo joven, también en el más desgraciado – escribe Don Bosco –, hay un punto accesible al bien; es deber primordial del educador buscar ese punto, esa fibra sensible del corazón, y sacarle provecho”.

El discípulo de Don Bosco retiene todo lo que es bueno; está siempre alegre, difunde esa alegría y sabe educar en la alegría de la vida cristiana y en el sentido de la fiesta, recordando la llamada de san Pablo:

«Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres» (Fil 4,4).

                                                                 

Reflexionemos:

1. ¿Por qué ustedes educadores, padres de familia,  son miembros de la Familia Salesiana?

2. ¿Cuáles valores los caracterizan como laicos salesianos?

3. ¿Cuáles desafíos les plantea el documento?

Comentarios   

#7 edgar enrique mendoz 08-09-2016 16:43
el sistema preventivo que es uno de los pilares de la formación salesiana me acerca a este estilo de praxis formativa por cuanto puedo aplicarla en todos los campos de la vida,,tanto en la familia,,en el trabajo como educador y como laico comprometido que desea finalmente estar en comunión con este tipo de filosofía y a la vez estar en cercanía con Dios.
los retos que me implica este documento es afianzar mi papel como laico y que con este tipo de talleres generar entre la comunidad educativa confianza y escuchar al estudiante una faceta mas humana y menos rígida que la tiene uno como docente, ser mas amable y mas cercano
#6 ELISABETH VILLAMIZAR 08-09-2016 16:40
MUY INTERESANTE EL DOCUMENTO, NOS HACE LA INVITACIÓN A COMPROMETERNOS CADA DÍA MAS CON LA MISIÓN DE EVANGELIZAR SIENDO PARTE ACTIVA DE LA FAMILIA SALESIANA. :-) :-) :-)
#5 LUISA - MARTHA 08-09-2016 16:35
Ser laicos comprometidos significa ser manos extendidas de sacerdotes y religiosas en la evangelización de las comunidades cercanas a nuestro entorno. ahora se facilita con la puesta en práctica de la EDUCOMUNICACION.
#4 JOSÉ DE JESÚS E ISAB 08-09-2016 16:33
los valores que imparte nuestra comunidad están muy bien fundamentados en la filosofía salesiana favoreciendo a los estudiantes en una formación cristiana como laicos comprometidos
#3 los niños salesianos 08-09-2016 16:31
La complementariedad de la educación se basa en la aplicación de los valores y principios.
Dentro de nuestro quehacer cotidianos nos encontramos con muchos niños ávidos de cariño y de motivación hacia la formación espiritual.
#2 docentes 08-09-2016 16:31
seria bueno actualizar fotos acontecimientos recientes, destacar personas actividades y proyecto
#1 Natalia 08-09-2016 16:28
Este mensaje resume la experiencia desde el punto salesiano nos da una mirada mas a fondo de como se puede llevar una vida de la mano de Dios. Gracias por compartirlo :D

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