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Nuestra Señora de Chiquinquirá

“La alegría Cristiana está acompañada del sentido del humor. El mal humor no es signo de Santidad”. G.E 126

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Todas esas charlas acompañadas de oración constante, misas, dinámicas participación activa del grupo y recreación, hicieron del encuentro un trabajo de grupo y recreación, hicieron del encuentro un trabajo de grupo fructífero que nos enseñó a los padres de familia, que debemos aceptar que el mundo digital y el internet, son una realidad que viven nuestros hijos e hijas y que debemos prepararnos para acompañarlos en este mundo global y desafiante buscando encaminarlos en el uso positivo, para evitar caer en situaciones peligrosas y complicadas que nos creen circunstancias difíciles.

Nos sentimos satisfechos con todo lo aprendido y quedamos con tareas que cumplir ante la comunidad adeucaiva y ante nuestra familias que sin dudan serán la mas beneficiadas con lo aprendido.

Nuevamente, expresamos nuestra, gratitud con la invitación, nos sentimos enormemente premiados, y extendemos ese sentimiento muy especialmente a las hermanas de la comunidad María Auxiliadora de Cúcuta, I. E San Juan Bosco, Casa Provincial María Auxiliadora y casa de retiros la Montañita, muy especialmente a las Hermanas Lucrecia, Raquel, Martha Nelly, Clara, Olga, Rita y Laura y todas las que nos recibieron con esa atención tan amable y cordial, que nos hicieron sentir en familia.

Gracias y Dios bendiga siempre su alegría salesiana y el ambiente de familia con que día a día cuidan a nuestras hijas.

San Juan Bosco nació en I Becchi (Italia) el 16 de agosto de 1815. Su madre, Margarita, estaba casada con Francisco, que se había quedado viudo y tenía un hijo llamado Antonio. Cuando Juan tenía tan solo 2 años murió su padre y la familia comenzó a vivir serias dificultades económicas.

A la edad de 9 años Juan tuvo un sueño profético que marcó toda su vida: él sería pastor y guía de los niños y jóvenes más necesitados. Intuyó que debía estudiar y prepararse bien para realizar la misión que el sueño le mostraba.  

Cuando conoce al Padre Calosso, párroco de su pueblo Murialdo, empieza con él clases de latín y un acompañamiento espiritual que orientó su vida al sacerdocio. A pesar de la muerte repentina del Padre Calosso persiste su fuerte inquietud vocacional y la lleva a cabo en el seminario de Chieri. Se ordena sacerdote en 1841.

¡Su sueño se va haciendo realidad! ¡Ahora puede dedicarse de lleno a los jóvenes más necesitados!

Inicia la Congregación Salesiana en el año 1854, para asegurar en un futuro la estabilidad de sus obras y de su carisma educativo.

Cuando D. Bosco va de paseo con los jóvenes a Mornés, en 1864, descubre que María Mazzarello, está desarrollando con las niñas y jóvenes la misma misión que él realiza en Turín.

Desde entonces, se establece una relación entre los dos santos y ya en 1872, nace formalmente el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; sus fundadores son San Juan Bosco y Santa María Mazzarello.

San Juan Bosco Padre de la gran Familia Salesiana, aún antes de morir en 1888, ve con agradecimiento al Señor y a la Madre Auxiliadora la expansión de su carisma educativo por todo el mundo.

Santa María Dominga Mazzarello, nació el 9 de mayo de 1837 en un pueblecito de Italia llamado Mornés, y desde muy pequeña demostró ser una persona que amó la vida hasta el fondo. Se sintió amada por Dios y quiso proclamarlo a todo el pueblo. Era alegre, sencilla, amable y fuerte a la vez, entusiasta y muy trabajadora. Además de ayudar a su madre en las tareas de casa y en el cuidado de sus hermanos, trabajó desde muy pequeña con su padre en la viña. Era catequista por naturaleza, organizaba grupos festivos con las niñas y chicas de su pueblo. ¿Cuál era el secreto de su alegría, de su generosidad...?. La razón era la amistad con Jesús, que ella cuidaba con tanto cariño a lo largo del día y en las tareas cotidianas. Madrugaba, dejaba preparado en casa todo lo que se necesitaba para el trabajo del día, y se dirigía a la Iglesia del pueblo para celebrar la Eucaristía. Cuando regresaba, emprendía su trabajo en los viñedos en las tareas agotadoras de la jornada campesina. Tanto desde la ventana de su casa (desde donde podía ver la torre de la iglesia), como desde el campo ella procuraba estar unida a Jesús y dialogar con Él. Con apenas 15 años se consagra a Dios… La entrega de María Mazzarello y de sus amigas es reconocida con gran admiración por el párroco de su pueblo, don Pestarino, quien muy pronto descubre la acción de Dios en cada una de estas jóvenes. Por ello las reúne fundando una asociación juvenil “el grupo de la Inmaculada”. María aprendió allí a conocer y a amar más a la Virgen, y se convirtió para ella en un modelo a imitar. Cuando tenía 23 años, hubo una grave epidemia de tifus en su pueblo y ella, después de haber ayudado intensamente a sus familiares enfermos, contrajo la enfermedad, menguando significativamente sus fuerzas físicas. No logró ser la misma joven laboriosa en el campo como antes. A partir de su enfermedad María vivió una real noche del espíritu, en la que descubre su vocación. Caminando por la calle de Borgoalto, María tiene una visión reveladora: Un grupo de niñas y jóvenes le gritan pidiendo ayuda… y en ese instante escucha a la Virgen María quien le dice: “A ti te las confío”. Ella se pregunta: Pero, ¿cómo hacerlo si ya no tengo fuerzas? Decide reunir a sus compañeras de grupo y a las niñas en un taller de costura; les enseñarán que: “cada puntada será un acto de amor a Dios”, igualmente cada gesto, cada palabra... El párroco de Mornés, comunica a Don Bosco la existencia de este grupo, y le cuenta lo que lo hacen con las niñas y jóvenes del pueblo de Mornés; es lo mismo que Don Bosco realiza con los niños y jóvenes en Turín. Don Bosco y María Mazzarello no se conocían personalmente. No obstante Dios ya estaba preparando el terreno para la fundación del Instituto de Hijas de María Auxiliadora, el cual nace el 5 de agosto de 1872, en el pueblo de Mornés. Dicho acontecimiento se da cuando María Mazzarello y otras diez jóvenes hacen su profesión religiosa en la cual reafirman su entrega total a la educación de las niñas y jóvenes más pobres. Después de nueve años de entrega como superiora en el nuevo Instituto, María Mazzarello muere en Nizza (Monferrato) el 14 de mayo de 1881 dejando 26 casa y 40 Hermanas. Es canonizada por Pio XII el 24 de junio de 1951.